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Política USA hacia América Latina dominada por partidarios del golpe de Estado en Honduras

Ileana Ros-Lehtinen(David Brooks/La Jornada) – Nueva York, 4 de noviembre – Algunas de las principales figuras que apoyaron el golpe de Estado en Honduras, los más hostiles con los procesos políticos progresistas en América del Sur, y que históricamente han promovido la intervención en Cuba y países centroamericanos, además de un elenco antimigrante y que perciben a México como “amenaza”, fueron elevados a puestos de liderazgo nacional y regional como resultado de las elecciones intermedias celebradas esta semana.

La conquista republicana de la Cámara de Representantes implica que varios legisladores conservadores ocuparán ahora presidencias de comités claves en el Congreso (el partido de mayoría nombra a los presidentes de todos los comités legislativos).

Por ejemplo, se espera que la representante republicana cubana-estadunidense, Ileana Ros-Lehtinen, ocupe la presidencia del Comité de Asuntos Exteriores, lo cual dará un giro drástico a ese órgano, ya que para empezar hará lo posible por frenar todo intento de suavizar las sanciones, restricciones de viajes y comercio, y otros elementos del embargo contra Cuba (el actual presidente, Howard Berman, promovía un poco de apertura).

Ros-Lehtinen, señala la revista Foreign Policy, es figura central del lobby cubano anticastrista y recuerda una de sus declaraciones: “doy la bienvenida a la oportunidad de que cualquiera asesine a Fidel Castro y a cualquier líder que oprima a su pueblo”.

Algunas relaciones no mejorarán

Sin embargo, siempre ha sido feroz defensora de gobiernos derechistas en el hemisferio, y fue una de las primeras en justificar y defender el golpe de Estado en Honduras. También ha sido muy explícita en su condena a los gobiernos de Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia), entre otros. Otros republicanos se sumarán a este coro, y se pronostica mayor oposición en la cámara a todo intento por promover cambios positivos en las relaciones bilaterales no sólo con Cuba, sino hacia los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, entre otros.

Aunque los republicanos no ganaron en el Senado, su mano será fortalecida por el aumento de escaños, y se espera que tengan un papel más relevante en los debates sobre política exterior. Así, políticos como el senador Jim DeMint, uno de los protagonistas en el debate sobre la política hacia Honduras que atacaron a Manuel Zelaya y apoyaron el golpe, también es opositor de los gobiernos progresistas en América del Sur.

Ros-Lehtinen también es una de las políticas favoritas del actual gobierno de Israel, y promoverá la visión sionista en los debates sobre Medio Oriente.

El republicano Eric Cantor, quien ocupará una posición de liderazgo en la nueva cámara baja, ayudará a promover las posturas sionistas, junto al nuevo presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner; estos resultados han sido celebrados por el cabildeo pro Israel en Estados Unidos.

Con esta elección, las relaciones con México –o por lo menos el debate sobre la relación bilateral– podrían cambiar. La ola republicana llevó a la cámara a varios candidatos que asumieron posturas antimigrantes en sus campañas, lo cual podría nutrir el discurso negativo hacia México. Y, por supuesto, esto también podría anular toda posibilidad para avanzar en algún tipo de reforma migratoria.

Pero con la actual situación económica doméstica, la percepción de la creciente violencia en México, y un discurso político que una y otra vez ve al vecino como “una amenaza”, tanto por el flujo de indocumentados y de drogas, los republicanos (y no pocos demócratas) han abandonado la idea de una reforma migratoria al enfocarse casi exclusivamente en el tema de “seguridad fronteriza”, algo que también fue nutrido en meses recientes por el gobierno de Obama.

Ahora, con candidatos republicanos –que defendieron la ley antimigrante de Arizona y que han prometido promover leyes parecidas en otros estados– ganando escaños, todo apunta a que, por ahora, quedará anulada cualquier reforma migratoria integral.

A nivel regional, con la elección de Susana Martínez –quien asumió una postura antimigrante y apoyó la ley Arizona– como gobernadora de Nuevo México, la relección de la gobernadora Jan Brewer, en Arizona, y la de Rick Perry, en Texas, habrá tres republicanos que enfatizarán la necesidad de mayores controles de seguridad en la frontera ante todo, incluida la opción de mayor militarización. Aún no se sabe qué papel desempeñará en este contexto el cuarto gobernador fronterizo, el demócrata Jerry Brown, quien ganó en California.

La elección también cambiará los términos del debate sobre política exterior, no sólo por los que llegaron, sino por algunos ausentes. El más notable es el senador liberal demócrata Russ Feingold, quien fue derrotado en su intento de relección. Feingold fue uno de los políticos más independientes y activos en asumir posiciones poco populares, aun entre sus colegas. Fue uno de los senadores más críticos de las políticas antiterroristas de George W. Bush, el único senador que se atrevió a votar en contra del Acta Patriota, y uno de los pocos que votó en contra de autorizar la guerra contra Irak. Recientemente instó a Obama a cumplir con su promesa de clausurar el centro de detención de Guantánamo. También fue crítico clave de las políticas de libre comercio.

A esta ausencia se sumará la de otros demócratas veteranos con influencia en política exterior.

Aunque habrá consecuencias potencialmente serias en el ámbito de política exterior, esta elección no giró en torno a ningún tema internacional (tal vez con la excepción de la migración, pero es vista como tema doméstico), incluidas las dos guerras estadunidenses que durante gran parte de esta década ocupaban una posición central en el debate. En las encuestas, las guerras, así como otras cuestiones “internacionales”, estuvieron prácticamente ausentes, ya que la economía era por mucho el tema que más preocupa al electorado.

Los resultados electorales son buena noticia para los promotores de tratados de libre comercio, y para los que desean mayor “flexibilidad” en continuar las guerras en Afganistán e Irak. La nueva mayoría republicana está de acuerdo con Obama en la promoción del libre comercio.

Con todo, la Casa Blanca ahora gozará de un mayor margen de maniobra en su manejo de las guerras, dice Richard Haas, presidente del Council on Foreign Relations, uno de los centros de análisis de política exterior más influyentes del país. “Había más dudas del lado demócrata que del republicano sobre el incremento de la presencia militar en Afganistán” promovido por Obama, señaló. Y los resultados, subrayó, han fortalecido la mano del presidente en asuntos militares.

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