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Perú: escándalo de prostitución infantil en hostal de congresista

Toro-Bravo-La-República

Un nuevo escándalo sacude hoy al Congreso de Perú, tras revelarse que uno de sus miembros está involucrado en un caso de proxenetismo y abuso sexual de menores en la amazónica ciudad de Iquitos. De acuerdo con informes periodísticos, el legislador derechista Víctor Grández -de la bancada de seguidores del expresidente Alberto Fujimori- es dueño de un hotel usado para la prostitución y otras relaciones ilegales con menores.

El vicepresidente de la Comisión de Ética del parlamento, Juan Castagnino, anunció que propondrá una inmediata investigación sobre la conducta del congresista, que puede dar lugar a una suspensión por 120 días, al margen del proceso en los tribunales.

Según los reportes periodísticos, el caso es investigado discretamente desde hace meses por el Ministerio Público, ante indicios de que Grández incurrió en el delito de proxenetismo, que incluye el de facilitar ese crimen, por el uso dado al hotel “Toro Bravo”.

Los investigadores tienen varios testimonios de adolescentes que dicen haber sido objeto de explotación sexual en ese hotel, conocido según la prensa como tolerante con el ingreso de menores a la instalación.

Según publica el diario La República, se recogió testimonios de víctimas de agresión sexual, acusados de violación y proxenetas. Sus declaraciones tienen un denominador común: La ocurrencia de los hechos en el hostal del congresista, el que, para efectos tributarios, se encuentra registrado a nombre de su madre, doña Rosa Estefita Saldaña Vargas (80).

‘Proxenetas de Iquitos’ es el nombre del caso cuyo voluminoso expediente envió la Divincri al Ministerio Público el pasado 22 de junio.

La adolescente L.M.M.H. (15) cuenta que gracias al contacto de Henry Ruiz Pérez, actualmente acusado por proxenetismo, brindó servicios sexuales este año en Toro Bravo a un cliente.

Un autodeclarado proxeneta dice ofrecer ‘bellas chicas de 13 a 16 años, glamorosas, regias, en diferentes hostales de la ciudad, el Toro Bravo es uno de ellos. Allí habré colocado chicas por los menos tres veces’, asegura.

El parlamentario fujimorista sostuvo que hay “una mano negra” (intriga política) y calificó la denuncia como tendenciosa y maliciosa, tras lo cual negó ser el dueño del hotel.

Grández sostiene que el hotel no le pertenece, pues está registrado a nombre de su madre, Estefita Saldaña -una anciana de más de 80 años-, y lo administra su hermano, aunque la prensa afirma que en Iquitos todos lo reconocen como propietario.

Añadió que, de ser cierto que el hotel es usado para la explotación sexual de menores, la culpa es de la mala administración, con la que, insistió, nada tiene que ver.

El escándalo agravó el deterioro de la imagen del parlamento peruano, severamente afectada por anteriores escándalos y en las últimas semanas porque sus miembros se dieron un aumento encubierto de sueldos de más de un tercio.

PL / OJO.PE

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