URRA / Thriller de terror: tribulaciones de un japonés en la OIEA
DAVID URRA / CONTRAINJERENCIA – Informaciones llegadas desde Irán el 23 de septiembre dan cuenta de una denuncia singular, el Director General de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) el japonés Yukiya Amano, viaja repetidamente a Israel para, según el informar a las autoridades israelíes del programa nuclear de ese país.
La denuncia fue hecha por un parlamentario iraní, Yavad Yahenguirzade, quien es miembro de la comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior, además de pertenecer a la junta directiva del parlamento.
En realidad a muchos puede que no le cause mucha sorpresa estos extraños viajes, pero ese es precisamente el mayor peligro que tiene el hecho, que se ha tratado de convertir en algo legal y éticamente correcto, lo que en realidad representa lo contrario.
Comenzaremos por decir que estas actitudes no son nuevas y ahí radica lo peligroso. Durante el famoso proceso de verificación de la existencia, de las imaginarias armas nucleares en Iraq, la OIEA, permitió a EE.UU “incluir” en la nomina de los inspectores a numerosos miembros de la inteligencia norteamericana, cuyo objetivo nunca fue encontrar armamento nuclear, sino recopilar información de inteligencia y reclutar traidores, para la campaña militar que se produciría posteriormente, hubiera o no armas de exterminio masivo.
En el caso iraquí, cuando ya inclusive se había tomado la decisión de ataque y los tres presidentes que conformaron el “Eje de la Guerra” ya habían decidido lanzar la agresión, todavía los inspectores seguían recopilando información de inteligencia y no buscando las armas que nadie vio.
Estas acciones, a todas luces ilegales e inmorales pasaron inadvertidas para la opinión publica internacional, si esta actitud la hubiera tenido algún país contrario a EE.UU, el escandalo internacional se hubiera escuchado en los huecos negros.
Pero esto sirvió para presentar a la opinión pública un proceder ilegal y amoral como “necesario para contener el peligro de la proliferación nuclear”.
En el caso iraní es todavía mas desfachatada la forma en que EE.UU utiliza a organizaciones que se suponen deben defender los derechos de todos los países del mundo. La OIEA, es una organización adscripta a las Naciones Unidas y por lo tanto debe regirse por sus estatutos y defender por igual los derechos de todos sus miembros.
Resulta que esta organización tiene estatutos, aunque a algunos se les olvide y resulta que además tiene acuerdos internacionales que tienen una vigencia no solo legal, sino y política para la supervivencia humana.
El Acuerdo de no Proliferación del armamento nuclear es uno de estos acuerdos, al que Irán esta adscripto y por lo tanto obligado a cumplir con sus preceptos. Solo que, estos establecen no solo la obligación de Irán de no producir ni poseer armas nucleares, sino y el derecho al uso pacifico de la energía nuclear.
Es aquí donde se le traba el paraguas a la OIEA, que hasta ahora no ha logrado presentar ninguna prueba de producción de armas nucleares por parte de los iraníes y solo presenta sospechas de que las puede producir, violando por cierto todos los protocolos establecidos para ello.
Para los no expertos en el tema puede parecer que la sospecha puede ser una razón para detener el programa nuclear iraní, pero no es así. Existe un protocolo que permite monitorear los programas nucleares y la OIEA los ha violado todos.
La cuestión radica en que para monitorear un programa nuclear no es necesario ni inspeccionar instalaciones ni controlar los procesos de producción de cualquier sustancia nuclear. Nos están haciendo creer que Irán puede secretamente hacer un arma nucleara y lanzarla contra alguien. Esto no es cierto.
Para producir un arma nuclear no basta con tener uranio enriquecido a un por ciento determinado y en las cantidades apropiadas. Se requiere de muchos elementos técnicos más que no son fáciles de conseguir y en primera instancia se necesita hacer pruebas de explosiones nucleares. En estas pruebas no solo se verifica el poder de la explosión, sino que se comprueba la asimilación de la propia técnica de iniciación, los elementos detonadores, la conformación del artefacto y otros muchos detalles que seria largo mencionar. Igualmente se debe desarrollar la metodología e infraestructura para la manipulación y conservación de estas cargas que requieren de manejos muy especiales.
Con solo monitorear la red sísmica del país, que se puede hacer desde afuera inclusive, se hace imposible de que se puedan realizar pruebas de explosiones nucleares sin ser detectadas. Pero esto no implica que se tenga ya el arma nuclear. Esto es solo uno de los primeros pasos.
En estos momentos en el mundo, muchos países que tienen plantas productoras de energía nuclear, poseen un sistema de verificación con estas características. Por poner solo dos ejemplos en Argentina y Brasil se monitorea de esta forma el programa pacifico de energía nuclear.
Hay que tener en cuenta que además desde el punto de vista estratégico, no tiene sentido para los iraníes la producción o creación de un arma nuclear. Primero que todo esto atraería la furia de sus enemigos que aprovecharían la situación para echarles los perros detrás. Igualmente para la producción de estos artefactos se necesita hacer gastos multimillonarios que quebrarían la economía iraní. Aunque lo logren, es imposible empezar y hacer cientos, que requerirían de cientos de portadores para poder convertirse de la noche a la mañana en potencia mundial, porque si empiezan haciendo uno o dos, el tercero no lo hacen, serán barridos en un santiamén.
Cabria entonces preguntarse, ¿porque entonces tantas exigencias con Irán? ¿Es que acaso los iraníes están mas adelantados que EE.UU, Rusia, China, Francia e Israel en este campo?
Pienso y no son mentiras mías, que lo más oculto que hay en el programa nuclear iraní, son sus razones.
Poco se habla del por que necesitan los iraníes de este programa y no es en balde. El objetivo es manipularnos para que no sepamos la realidad de los hechos.
Lo primero que saltaría a la vista es que a cualquiera se le hace sospechoso de que uno de los mayores productores de petróleo en el mundo, necesite producir energía nuclear y por lo tanto, por asociación, asumimos que los iraníes tienen “gato encerrado”.
Si observamos con detenimiento un mapa topográfico de Irán podríamos percatarnos que este es un país eminentemente montañoso. Las montañas ocupan más del 70 por ciento del territorio nacional. Por cierto las cadenas montañosas en el país tienen altitudes considerables que frisan los 4,000 y 5,000 metros.
En Irán la mayoría de los asentamientos petroleros se encuentran en el Sur Oeste, en las cercanías y dentro del Golfo Pérsico, pero las grandes ciudades incluyendo la capital y donde esta el principal núcleo industrial y poblacional del país están al norte, cerca de las fronteras con Turquía Iraq, Turkmenistán, Azerbaidzhan y Armenia. Entre una y otra región hay un amasijo de montañas que hacen casi imposible el traslado de cualquier tipo de energía, eléctrica y petrolera. La construcción de un oleoducto o de redes de generación eléctricas por entre estas enormes montañas no solo seria casi imposible desde el punto de vista técnico, sino e inviable desde el punto de vista económico.
Es por esta razón que Irán necesita proveer de este tipo de energía a partes del país a donde el petróleo es muy difícil transportar.
A todo esto se le agrega que Irán posee uranio y por lo tanto diversificar el empleo de distintos tipos de energía les permite hacer un uso más racional de sus recursos.
Quizás pocos conozcan que Irán compra petróleo y gasolina a Turkmenistán y Azerbaidzhan. Les es mucho mas barato comprárselo a otros que transportarlo dentro de su propio país.
Hay otros factores que no son despreciables, si poseen el combustible nuclear la producción de electricidad les sale mas barata con dicho combustible que con el fósil.
Quizás estos argumentos son lo suficientemente fuertes como para convencer a cualquiera de lo sensato del actuar de los iraníes. Pero hay otros detalles en esta historia que son todavía más tenebrosos.
Resulta que Israel no es signatario del Tratado de No Proliferación, por lo que no tiene derecho ni siquiera a opinar sobre el y mucho menos a que el Director General de la OIEA le informe sobre el programa de un miembro pleno que por demás, debe reservarse.
¿Quien autorizó al Sr Amano a revelar detalles del programa iraní, a un país no signatario del Tratado de no Proliferación?
¿Qué lógica tiene, que se le informe a Israel, por demás un país en que sus dirigentes han declarado abiertamente que destruirán las instalaciones nucleares iraníes, los detalles que pudieran ser utilizados para perpetrar el ataque con consecuencias catastróficas, no solo para Irán, sino y para el mundo en general?
Es realmente alarmante la impunidad con que EE.UU utiliza a estas organizaciones, cuyos fines deben ser otros, para avasallar y agredir a otros países en función de sus intereses.
¿Por qué el Sr Amano, no fue a solicitarle a Israel a que se adscriba a los tratados internacionales vigentes y ponga bajo inspección a sus instalaciones nucleares y los arsenales con más de 300 cargas nucleares que todo el mundo sabe que posee? Este si seria un valioso aporte a la seguridad internacional.
La falta de ética y desidia con que actúan los representantes pagados por EE.UU en estos organismos que deben representar a la comunidad internacional, es tan escandalosa que roza con lo absurdo.
Israel el que agrede a los pueblos árabes, pisotea sus tierras, asesina a sus hijos, ocupa sus territorios y bombardea indiscriminadamente a su población, poseedor de cientos de artefactos nucleares y fuente de múltiples conflictos en la zona, debe ser informado por el Sr Amano para que no se ponga “bravito” y pueda garantizar su “seguridad”. ¿Y la seguridad de los demás, quien la asegura?
Parece y no son mentiras mías, que para tener las “manos” libres, es mejor tener “A mano” un socio que vigile tus intereses y que permita violar los derechos internacionales.




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