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Washington rechaza en 24 horas la propuesta guatemalteca de discutir la despenalización de la droga

OttoEL PERIODICO – La embajada de Estados Unidos en Guatemala difundió ayer un comunicado rechazando la propuesta del Presidente Pérez Molina de Guatemala (foto), de discutir con otros gobernantes de la región la idea de despenalizar la droga.

“Si el tráfico y uso de drogas ilegales fuera descriminalizado mañana en Centroamérica, organizaciones transnacionales y pandillas continuarían en actividades ilícitas, incluyendo el tráfico de personas y de armas ilegales, extorsiones y secuestros, robos de bancos, robo de propiedad intelectual y el lavado de dinero”.

“Estados Unidos continúa oponiéndose a estas medidas, porque la evidencia muestra que nuestro problema compartido de las drogas es una amenaza de salud y seguridad pública”, cita la declaración oficial.

Pérez Molina había aludido a “llevar el tema a la mesa de discusión . Esto no significa que se va a tomar una decisión”, dijo el sábado, durante una actividad oficial. Pérez Molina espera hoy la visita del gobernante de El Salvador, Mauricio Funes.

El mensaje fue que “se analicen los diferentes temas relacionados a las drogas: el traslado, el consumo, el lavado”, matizaba ayer Francisco Cuevas, secretario de Comunicación Social de la Presidencia. “Que las sociedades afectadas planteen sus opiniones y luego se analicen sus aristas jurídicas, de salud o seguridad”, añadió. Cuando Cuevas expresó estas declaraciones aún no se conocía la posición oficial de Washington.

Pérez Molina llamó en su mensaje inaugural a Estados Unidos a asumir su corresponsabilidad en el tema del narcotráfico, y apoyo de manera más decidida a los esfuerzos de países pobres como Guatemala en la lucha contra las drogas. Apenas días después de su ascenso al poder, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos hizo pública una lista de personas dedicadas al lavado de dinero. Entre ellas incluyó a la guatemalteca Marllori Chacón Rosell, a quien responsabiliza de blanquear un estimado de US$100 millones al mes.

Pérez Molina mencionó a Colombia en sus declaraciones del sábado último. Dijo que “con toda la tecnología y los recursos y millones de dólares que dio Estados Unidos, el problema no ha disminuido. Se habló del éxito del Plan Colombia, pero lo único que hicieron los grandes carteles fue neutralizarlo”.

La embajada de Estados Unidos en Guatemala, en cambio, defi ne como un éxito lo ocurrido, con su ayuda, en Colombia. “Sí podemos reducir la demanda de drogas ilegales, el caso de Colombia muestra que un compromiso multilateral al combate contra el narcotráfico y actividades criminales transnacionales pueden tener éxito. Las muertes violentas en Colombia bajaron el 50 por ciento entre 2002 y 2011. Además, el Gobierno recobró el control de su territorio y la confianza de sus ciudadanos”, dice el comunicado difundido ayer.

UNA VIEJA PROPUESTA

Pérez Molina no se encuentra solo en la idea de despenalizar el comercio y consumo de drogas.

“La legalización. No hay otro camino. Es un camino difícil y arriesgado, pero creo que la represión conduce a lo que estamos viendo: un crecimiento de la producción, de la distribución y del consumo de las drogas, a pesar de las vertiginosas sumas que se gastan en esa política represiva”.

Estas son palabras del escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, quien se ha pronunciado en diferentes ocasiones sobre el tema de la liberalización de las drogas en América Latina.

Argumentos como este son los que fundamentan las propuestas de diálogo en torno al tema, no solo del presidente Pérez sino de varios de sus homólogos a nivel regional. Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, dijo en enero en Cartagena que despenalizaría las drogas en su país, el mayor productor de cocaína, “si esa decisión la acepta y asume el resto del mundo”.

De acuerdo con el excanciller Edgar Gutiérrez, diferentes países y personalidades de todo el mundo han abordado este tema. Sin embargo, dice, hasta ahora Washington no había reaccionado de una manera tan contundente. Según él, Pérez Molina procura abrir esta discusión en América Central para evitar seguir el ejemplo cruento de México en la guerra contra el narcotráfico. Estados Unidos, en cambio, intentaría cauterizar ese debate antes de que se haga más amplio.

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