Contrainjerencia.com
Iniciando feeds...

The Los Angeles Times quiere que Cuba ignore a los agentes encubiertos de EE.UU.

Alan P. Gross, 60 años, fotografiado en Afganistán en una de sus misiones por cuenta de la CIA-USAID.

(La Alborada) -El 8 de septiembre, The Los Angeles Times publicó un artículo acerca de Alan Gross, el subcontratado de la USAID que está encarcelado en Cuba, con el titular siguiente: “El Caso del Norteamericano Detenido Dificulta el Esfuerzo de EE.UU por Mejorar las Relaciones con Cuba”.

He aquí un titular que no esperamos ver en los medios masivos: “Constantes esfuerzos subversivos dificultan los esfuerzos de Cuba  por mejorar las relaciones con EE.UU.”

Según nos dicen, no es que EE.UU. insista en intentar derrocar al gobierno cubano, sino que Cuba persiste en detener a sus agentes encubiertos; si solo los cubanos aceptaran los esfuerzos de EE.UU. por derrocar su gobierno, mejorarían las relaciones.

Esa última parte probablemente sea cierta. Es más, si Cuba permitiera a EE.UU. instalar un gobierno de su agrado, las relaciones seguramente mejorarían. Pero eso no es probable que suceda.

El artículo de L.A. Times señala que Gross entró en Cuba en cinco oportunidades durante  nueve meses, una frecuencia extraordinaria para alguien que viaja con visa de turista. Gross no pudo hacerlo tantas veces sin darse cuenta de que estaba actuando de manera encubierta para el Departamento de Estado bajo un contrato en la categoría de (según palabras en clave de USAID) “un gobierno justo y democrático”, lo que significa un gobierno como el de Honduras, y que mintió repetidas veces cuando declaró que viajaba como turista.

No sabemos exactamente qué evidencia ha acumulado Cuba durante los nueve meses, ni qué estaba haciendo exactamente Gross. No es de ninguna ayuda que el Departamento de Estado, que regularmente pide a otros países actúen con transparencia, haya sido bastante opaco en este asunto.

DIA, la firma contratada por la USAID, que a su vez subcontrató a Gross, ha emitido una serie cambiante de explicaciones. La que cita el L.A. Times, posiblemente suministrada para el artículo, es que estaba ayudando a grupos judíos a “acceder a Wikipedia, versiones en CD de la Enciclopedia Británica, cosas tan benignas como esas Él estaba posibilitando el acceso a Internet”.

Es dudoso que muchos judíos en Cuba puedan leer ingles al nivel de la Enciclopedia Británica; es aún más dudoso que las versiones en CD de la enciclopedia tengan nada que ver con Internet, como conoce cualquier internauta. Lo más probable es que Gross estuviera trabajando en su especialidad para brindar acceso a Internet por medio de conexiones satelitales, que en este caso es ilegal según las leyes cubanas. El gobierno de Cuba considera que sus propias conexiones satelitales son muy caras. ¿Cómo podrían esos usuarios en Cuba darse el lujo de pagar los servicios por satélite? ¿Quién iba a pagar por las conexiones?

Este es uno de los misterios del caso. Un gran desconocido es la “comunidad judía” mencionada. Se estima que los judíos en Cuba son entre varios cientos y 1 500. La mayoría se encuentra en La Habana, pero hay sinagogas también en Camagüey y en Santiago –al otro extremo de la isla–, así como pequeñas congregaciones en algunas otras ciudades. ¿Cuál de las comunidades era la beneficiaria de los servicios de Gross?  ¿Todas?

La principal congregación judía en La Habana está encabezada por Adela Dworin. Ella mantiene buenas relaciones con el gobierno y recientemente estuvo con los norteamericanos Jeffrey Goldberg y Julia Sweig en conversaciones con Fidel Castro. Ella ha declarado que nunca se reunió con Gross. Entonces, ¿quién lo hizo?

Es comprensible que el Departamento de Estado no diga públicamente quién estaba trabajando con USAID/DAI/Gross, pero hasta ahora no hay forma de saber si existía una verdadera congregación o sinagoga o si los supuestos usuarios de la comunidad judía sean tan virtuales como las imágenes en Internet.

Cuando se dio a conocer el arresto de Gross, la versión oficial fue que el contrato era solo una consecuencia de los años de Bush, lo que daba la impresión de que el Departamento de Estado bajo Obama y Clinton no podía hacer otra cosa con tal contrato que continuar con él hasta su fin, a pesar de su impacto en las relaciones con Cuba y el cambio en la Casa Blanca. Es más, la USAID post Bush ha seguido emitiendo contratos similares dirigidos a grupos de interés especial con el propósito de socavar al gobierno de Cuba.

Visto todo esto, los titulistas del L.A. Times consideran que el obstáculo para mejores relaciones entre EE.UU. y Cuba es el arresto de uno de los agentes de la USAID, y no la serie de programas de la USAID que provocaron la detención.

El arresto arroja una sombra sobre las conversaciones entre los dos gobiernos, sobre un proyecto de ley pendiente en el Congreso que facilitaría de alguna manera el comercio y los viajes a Cuba, y sobre la posible medida de la Casa Blanca para reinstaurar algunos viajes bajo licencia. También ha generado una sombra sobre toda la comunidad judía de Cuba, ya que hasta ahora no está claro si alguien estaba cooperando con la USAID. No es un buen resultado.

Puede que haya alguna solución en camino, pero solo en relación a Gross. El gobernador de Nuevo México Bill Richardson, quien recientemente viajó a Cuba, dijo a L.A. Times: “Creo que lo que está sucediendo, en mi opinión, es que bastante pronto habrá un proceso judicial que determinará sus delitos y su culpabilidad… Esperamos que la acusación sea una violación de visa y que le permitirán marcharse debido al tiempo en prisión”.

Mientras tanto, las cosas van a toda máquina en la USAID y el Departamento de Estado. Esos contratos todavía se dan a la publicidad y se expiden; su objetivo final es el mismo, y la ley Helms-Burton sigue requiriendo que el gobierno de EE.UU. provoque el derrocamiento del gobierno cubano

La Alborada es una publicación del Fondo Educacional de la Alianza Cubano-Americana.

Deja un comentario

SU OPINION ES IMPORTANTE PARA NOSOTROS. No deje de compartirla sobre cualquier tema que publiquemos. Por favor, evita usar palabras que puedan ofender. Nos parece importante que nuestro sitio web tenga un nivel de discusión que corresponda con la calidad de todas las personas que nos visitan cuyo número no deja de crecer.