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Pueblo de Haití comenzó a reaccionar contra la injerencia de las fuerzas militares extranjerasde

Caracas, 17 Nov. AVN (Leandro Albani).- El pueblo de Haití comenzó a reaccionar debido a la situación crítica que vive, no sólo por el pasado terremoto a principios de año y por el actual brote de cólera que se cobró la vida de más de mil personas, sino porque ya no tolera la injerencia de Estados Unidos.

Esto se desprende de una entrevista concedida a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) por Emmacula Nervil, integrante del Movimiento Unido Socialista Haitiano (Mush).

Desde hace dos días, el país se encuentra entre la emergencia producida por el cólera y las protestas contra las fuerzas militares extranjeras, que ocupan la nación desde el derrocamiento del mandatario Jean-Bertrand Aristide, en febrero de 2004.

Para Nervil, las movilizaciones se deben a que el pueblo “ya empieza a reaccionar” en momentos en que aumenta la crisis y el número de hospitalizados y muertos.

Este miércoles se contabilizaban en Haití 1.100 personas fallecidas y 18.382 hospitalizados, aunque la dirigente del Mush asegura que esas cifras no son reales, ya que el gobierno nacional no da los datos completos.

La invasión extranjera

Con el derrocamiento de Aristide por parte de fuerzas internas, apoyadas principalmente por Estados Unidos, Francia y Canadá, se ordenó el envío de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (), calificada por Nervil como una fuerza de ocupación.

En el “mapa diseñado por el imperio para destruir y exterminar al pueblo haitiano”, la integrante del Mush indica que las tropas de la ONU son parte fundamental para mantener el control y acrecentar la represión contra los ciudadanos que se organizan.

“Esas tropas tienen que salir de Haití, porque mantienen la pobreza en el país, porque a esos soldados hay que pagarles. No tenemos ni un hospital, no tenemos ni siquiera alumbrado público, la gente se alumbra con velas en pleno siglo veintiuno”, explica.

Con denuncias cada vez más repetidas en su contra, Nervil revela que una de las formas de reprimir de la MINUSTAH es catalogando a referentes sociales como ladrones comunes o narcotraficantes, donde en muchos casos esas personas son asesinadas.

Otra de los planes de injerencia contra Haití se llevan a cabo a través de la Usaid, que infiltra organizaciones sociales y políticas a través del dinero.

“Como no hay qué comer, como no hay una facilidad en educación y salud, entonces utilizaron la entrega de dinero para comprar la conciencia de la gente. Pero hay mucha gente a la que no van a poder comprar”, asegura.

Aunque con esta forma de injerencia se intenta quebrar el tejido social de Haití, la dirigente del Mush afirma que los movimientos siguen organizando y protagonizando luchas contra el gobierno nacional, al que califica como títere de la Casa Blanca.

“La única forma de ayudar a Haití no es dando dinero, sino formando a la juventud, prepararlos para poder vencer y trabajar en el país”, expresa.

La salida es el Alba

Frente a esta situación de injerencia y de invasión, Nervil explica que la salida más real para el pueblo haitiano es ingresar a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), aunque el actual mandatario René Preval “está comprometido con el imperio y la oligarquía” y no está dispuesto a hacerlo, dijo.

Para la referente, “gracias a mucha ayuda del Alba estamos respirando”, además de la presencia de médicos cubanos desde hace años, aunque en varias ocasiones intentaron rechazarlos.

En abril pasado, el Alba ofreció durante la conferencia de las Naciones Unidas para la reconstrucción de Haití la suma de 2.147 millones de dólares en ayudas, superando los montos ofrecidos por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, colaboración que será entregada entre 2010 y 2016.

En total, el bloque regional destina a Haití 2.420 millones de dólares, tomando en cuenta proyectos que están actualmente en ejecución en ese país.

“La única forma de salvar a Haití es ingresando al Alba, sino se queda en el Alca y la isla va a desaparecer”, reitera Nervil.

Haití está dispuesto a todo por su liberación

Un médico cada mil habitantes, 65% de analfabetismo, con apenas dos hospitales públicos en toda la nación y una educación privatizada, y altas tasas de mortalidad infantil y hambre, Haití vive un situación crítica que va más allá del terremoto sufrido a principios de año o el actual brote de cólera.

La aplicación de medidas políticas y económicas diseñadas en la Casa Blanca, y grados de corrupción que lo posicionan entre las naciones que más sufre este flagelo, tiene como consecuencia que cuatro millones de pobladores vivan en las calles.

“En este siglo veintiuno estamos dispuestos a todo. Los haitianos no vamos a permitir que el imperio haga lo que se le da la gana”, asevera Nervil.

La dirigente del Mush denuncia que en los planes de Estados Unidos, y con la excusa de las catástrofes sufridas en la nación, está el objetivo de enviar habitantes “a África y utilizar la ciudad de Puerto Príncipe para hacer bingos y hoteles”.

Sobre el desempeño de la mayoría de la comunidad internacional, Nervil opina que es “cómplice de la tragedia que el imperio yankie está cometiendo en toda Latinoamérica”.

“Quieren convertir a Haití en Puerto Rico pero no van a poder”, expresa.

Dejando en claro las verdaderas circunstancias que atraviesa la nación caribeña, Nervil manifiesta que “Haití es una causa política. No nos falta comida, todavía las tierras se pueden sembrar. El país tiene recursos naturales y humanos. Lo que buscamos una salida más política, queremos un acompañamiento político, no queremos dinero ni comida”, puntualizó.

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