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Derecha boliviana aplica mezcla de estrategias diseñadas por Estados Unidos

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PEDRO RIOSECO /PL –  Frente al crecimiento de los partidarios del Sí en el referendo constitucional que permita la repostulación en 2019 del presidente Evo Morales, la derecha boliviana aplica hoy una mezcla de estrategias diseñadas por Estados Unidos contra los gobiernos progresistas.

A 11 días del referendo del 21 de febrero, y en aplicación del “Plan Estratégico para Bolivia”, elaborado por uno de los “institutos” que sirven de pantalla a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y revelado recientemente aquí, la estrategia desestabilizadora aumenta.

El plan va desde una feroz campaña en las redes sociales con la difusión de mentiras, calumnias y chistes dirigidos a intentar desprestigiar y ridiculizar al presidente Morales y a su vicepresidente Álvaro García Linera, hasta la guerra económica y el ya conocido paro de transportistas.

Aplicado por primera vez en Chile para derrocar el presidente constitucional Salvador Allende, el paro de los transportistas de carga pretendió crear desabastecimiento en los mercados, afectar el turismo y el ritmo creciente de las exportaciones del país.

La firmeza del gobierno al advertir a los transportistas que no exoneraría de impuestos a uno de los sectores que más ha ganado con el crecimiento de las exportaciones los últimos años, el anuncio de la creación de una empresa estatal de carga, y el rechazo popular al boicot a los carnavales, dio al traste con el bloqueo.

El presidente afirmó que el gobernador del departamento de La Paz, Félix Patzi, se ha convertido en un vocero de la campaña por el No en el referendo, y en “un instrumento del imperio estadounidense”.

Recordó Morales que hace unos años las fuerzas opositoras señalaron que “al indio lo vamos a tumbar con otro indio, pero un indio pro yanqui, pro imperialista”, en clara alusión al gobernador de La Paz, quien dijo sigue las guías de Carlos Sánchez Berzaín.

Sánchez Berzaín fue exministro del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, enfrenta cargos de asesinato por la justicia boliviana al ser uno de los responsables de la masacre de octubre de 2003, escapo a Estados Unidos como asilado político, y es uno de los directores del Interamerican Institute for Democracy.

Este Instituto es financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), dirigida por el Departamento de Estado, desde donde operan y financian a políticos de ultraderecha en la región y en particular a la oposición boliviana.

Según un documento revelado recientemente aquí, Sánchez es uno de los autores del “Plan Estratégico para Bolivia”, orientado a unificar la oposición rumbo al referendo del 21 de febrero, y que designa como portavoces del No a Rubén Costas, Luis Revilla, Félix Patzi y Soledad Chapetón.

Luego del fracaso de intentar acusar de ineficiente al gobierno de Morales, que ostenta el mayor ritmo de crecimiento de Suramérica, o de cómplice de corruptos cuando ha sometido a la justicia a quienes han cometido actos delictivos, la oposición apela ahora a una guerra sucia contra los más elementales principios éticos.

Sin embargo, las encuestas y el respaldo popular en todos los actos efectuados en el país, apuntan a que el 21 de febrero será una nueva derrota para quienes intentar frenar y revertir el proceso de cambio social en Bolivia.

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